Más de 18.000 jóvenes de toda la provincia participaron este año de los Juegos Rionegrinos, entre deportistas convencionales y con discapacidad. Pero cuando la competencia termina, quedan muchas cosas que no entran en un marcador: las amistades que nacen, los equipos que se fortalecen, los nuevos lugares por conocer y las ganas de volver a encontrarse.